miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tres intérpretes en una cafetería

Se termina el año y es hora de pensar en las luces y las sombras del 2013. ¿Se han conseguido los objetivos? Difícil pregunta, con una respuesta que varía dependiendo del mes.

Al inicio del año, los propósitos no se huelen ni por asomo los giros que va a ofrecernos la trama de nuestra historia en los siguientes 12 meses, así que cualquier objetivo que nos fijemos tendrá que ser flexible por necesidad.

Se han abierto puertas que ni siquiera imaginaba, se han cerrado otras que daba por seguras.


Los posos del té no dan muchas pistas


En 2013 el blog ha recibido dos menciones, lo que es muy positivo. Pero quizás una de las cosas que más me ha gustado este año ha sido la posibilidad de contar con tantas voces en esta bitácora: entrevistas a intérpretes de otros países, a compañeros de cabina, entradas sobre moda, sobre editoriales, etc. Gente con una vivencia similar y a la vez tan distinta.

Gracias por vuestra colaboración y vuestro tiempo, el blog no sería el mismo sin vuestra ayuda, por eso no quería dejar escapar estos últimos días sin daros las gracias.

Esta tarde he podido compartir un té con dos de las voces del 2013. Una viene de Perú, es la de Viviana Tipiani (Intérpretes por el mundo: Lima) y la otra es la de la intérprete y traductora italiana, residente en Madrid, Eleonora Montanari (Interpretar con estilo).

¡Por las voces del 2014!



lunes, 16 de diciembre de 2013

Déjame que te hable de los grupos

Sé que no le gusta a todo el mundo, al fin y al cabo es una película de tres horas, pero El paciente inglés es una de mis favoritas y contiene la que, en mi humilde opinión, es una de las frases de ligoteo más curiosas de la historia: "Déjame que te hable de los vientos".
Como ya sabe todo traductor e intérprete, el contexto lo es todo: la pareja en cuestión está atrapada en el camión de la excursión por el desierto en medio de una tormenta de arena. A la luz de la linterna, el conde húngaro decide lanzarse al ataque con esta frase y una narración histórico-festiva en un intento de enamorar a la mujer que ya tiene más que interesada por sus huesitos.
¿Qué tiene que ver todo esto con la entrada de hoy? En realidad nada, pero a estas alturas, ya deberíais conocerme.

Churri, déjame que te hable de los grupos.

Las diferencias que nos explican en la universidad entre la consecutiva pura y el enlace se desdibujan como las marcas en la arena cuando nos enfrentamos a la realidad del mercado laboral. Aunque cada vez hay más clientes que saben muy bien lo que contratan y lo piden de manera acertada, aún nos encontramos con muchos casos en los que la diferencia clásica a la hora de pedir un tipo de interpretación u otro es la presencia o ausencia de cabina. Es decir, que si saben que no van a necesitar cabina piden un intérprete de consecutiva y luego el tipo de trabajo y el modo en el que quieren que se desarrolle el acto serán los que te indiquen si es un enlace, una consecutiva con notas clásica o una susurrada despistada.

Hay pistas que permiten saber a qué te vas a enfrentar pero normalmente la flexibilidad y la capacidad de hacer frente a casi todo serán las herramientas clave del intérprete.
De cualquier modo, si el trabajo requiere ser la intérprete de un grupo que va a visitar varios centros, empresas, museos, obras, etc., es decir, una intérprete en ruta, lo más probable es que acabemos haciendo un poco de todo: consecutiva en algunos centros, enlace con mucha frecuencia, susurrada en momentos puntuales y de guía turística el resto del tiempo.

El micrófono del autobús acaba siendo tu amigo.
A la derecha tenemos....


Trabajar con grupos es uno de los proyectos más cansados pero también más gratificantes. Puedes poner en juego casi todas las técnicas y en ocasiones acabas escuchando y hablando más lenguas de las que conocías al empezar el proyecto. Normalmente formas equipo tanto con la persona de la organización que lleva las riendas del asunto, como con los integrantes del grupo. Por supuesto, mantienes tu imparcialidad profesional, pero al no tener una cabina que nos separe de oradores y público, podemos interactuar con todas las partes. Además, este tipo de trabajos suelen durar al menos dos días y, a diferencia de una interpretación normal en sala, aquí pasamos muchas horas con el mismo público, al que acabas bastante unida, porque donde vaya el grupo vas tú. Son horas de presentaciones, charlas, talleres prácticos, visitas guiadas, autobús y paradas estratégicas para comprar botellas de agua y encontrar los aseos. No solo interpretas sino que acabas hablando con todos, explicando un poco cosas sobre la ciudad, sobre la cultura española, recomiendas sitios para ir a cenar, tiendas para los regalos a la familia, te cuentan de dónde vienen, qué idiomas hablan, practicas un poco de checo y mejoras tu pronunciación al decir "Jó napot!" (¡Buenos días! en húngaro, ahora empezáis a ver la relación con la introducción)


Esta es una guía pero las intérpretes de grupo
trabajan de forma muy similar
Tras la primera visita, el grupo sigue a la intérprete a todas partes y en muchos casos la consecutiva es muy rápida, con pocas notas, porque parte del discurso se da en movimiento, mientras alguien enseña un centro o un taller y tú sigues al orador y el grupo se encarga de colocarse en semicírculo alrededor de la intérprete para no perder detalle.

He trabajado con muchos grupos, algunos incluso repiten año tras año, como los periodistas de Photoespaña, que ya me conocen, saben muy bien cómo es la dinámica y en cuanto entran en una sala me buscan para poder seguir la presentación en el idioma que necesiten.

Este tipo de interpretación es uno de los motivos por los que me declaro amante de la consecutiva. Trabajar con grupos te permite entrar en contacto con personas de culturas muy diversas. Además, la gente del grupo aprende mucho también sobre el trabajo del intérprete, es muy habitual que te hagan preguntas y así, poco a poco, mejoramos la visibilidad de la profesión.
Yo acabo cansada pero muy contenta con el trabajo realizado y por los regalos que me hizo el último grupo, creo que a ellos también les gustó la experiencia.

Bombones para la intérprete


La clave en este tipo de proyectos es ser muy flexible, estar dispuesta a echar un cable, tener en cuenta que al ir y venir en autobús el tráfico puede cambiar los horarios y es algo impredecible, así que sabes a qué hora empiezas pero no siempre a qué hora vas a terminar. Es necesario, como de costumbre, prepararse bien el tema porque te ganas la confianza del grupo en la primera visita y a partir de ahí, aunque no puedes bajar la calidad ni un momento, ya trabajas más relajada porque el grupo si puede y lo necesitas te va a echar un cable.


martes, 3 de diciembre de 2013

La nostalgia en blanco y negro

Sé que se termina el año y parece el momento oportuno de hablar de ese deseo que a veces nos invade de echar la vista atrás y de pensar, aunque sea solo durante unos segundos que todo tiempo pasado, fue mejor.

Ayer tuve la oportunidad de interpretar la presentación del libro Los inconformistas del fotógrafo Martin Parr editado por La Fábrica en una de las fantásticas tardes culturales organizadas dentro de las actividades del Club Havana 7 Cultura Abierta.

El libro en el taburete de la intérprete

Lo bueno de llegar con tiempo es que consigues tener algunos minutos a solas con la persona a la que vas a interpretar y eso siempre ayuda.

Johnny vigilaba el cuaderno de notas antes del acto

Martin Parr no solo es un fotógrafo con un público fiel e interesado, además sabe aprovechar a su intérprete y jugar con los elementos.
A mucha gente no le gusta demasiado o incluso nada tener un intérprete de consecutiva porque piensan que se pierde tiempo, que parte del público se aburre mientras espera a la interpretación y que la otra parte se ve obligada a escuchar la información dos veces. No están del todo desencaminados, la consecutiva es útil para ciertos casos y hay que saber encontrar el equilibrio entre información y eficacia.

El artista me preguntó cómo iba a interpretar para preparar el discurso en base a eso. Salió muy bien, prácticamente todas las intervenciones eran tan breves que no era necesario tomar notas, bastaba con anotar las palabras clave o los nombres de otros artistas a los que mencionaba. En ocasiones solo me daba parte de una frase, unas palabras y cuando le miraba sorprendida me decía: "mujer, estoy dotando al momento de cierto dramatismo".

Jugaba con la interpretación para crear un efecto en el público y trabajábamos en equipo. Él creaba la atmósfera, yo transmitía la información tal y como él quería. A ratos se detenía para hacer comentarios, tras la interpretación de una frase que requería especial mimo, me miró y dijo:

- ¿He dicho todo eso en inglés?
- Sí.
- Bueno, no se fíen de la traductora. Ahora, traduce eso.
- No se fíen de la traductora.
(Risas de los asistentes)

 Pero estaba claro que tanto él como el público se fiaban de mi trabajo. A partir de ese momento, cada vez que terminaba yo una intervención decía totalmente convencido: Correcto.



El libro que se presentó es una obra llena de nostalgia, con fotografías en blanco y negro de finales de los setenta que documentan la vida en una pequeña localidad con unas interesantes capillas inconformistas pero con pocos parroquianos. No son solo el recuerdo de una comunidad tradicional, tal y como dijo Parr, dan la impresión de ser instantes de un mundo casi medieval por lo lejano que nos parece ahora. El artista contó que son fotografías en blanco y negro puesto que en la década de los 70 si querías que te tomasen en serio no podías plantearte otra opción.
También recomendó la exposición Only in England, que se puede visitar en Londres en la galería Media Space y en la que se muestran las fotografías que aparecen en este libro junto con la obra del artista que le inspiró para crearlas: Tony Ray-Jones.

Es un gran coleccionista de libros de fotografía y se habló del creciente interés que despiertan estos libros en países como España. Yo misma ya tengo algunos en mi estantería.

Como decía al inicio, esta presentación formó parte de las actividades culturales que organizan La Fábrica y Club Havana 7 en Madrid y que continuarán a lo largo del mes de diciembre.


Tratan temas tan interesantes como los que muestra el cartel y eso no es todo. Después de unos años en los que parece que no es posible beber nada que no venga de un menú selecto de gin-tonics, ayer fue la primera vez que vi el espectáculo que ofrecen al terminar la tertulia al preparar un "serve" de ron con canela y naranja en medio de la sala en la que se muestra parte de la exposición Celebrities de Mary Ellen Mark.

John Bellushi no parece muy emocionado con el ron