domingo, 5 de agosto de 2012

Un intérprete, un traductor y un oso polar entran en un bar...

A veces leer anuncios de trabajo relacionados con nuestra profesión te hace dudar: ¿estoy leyendo la sección de chistes?

Soy consciente de que estamos en una época de crisis y que todo trabajo es bueno pero es que hay algunas cosas que claman al cielo. Lo que me indigna no es que la gente acepte o no un trabajo, eso lo puedo entender por mil razones, pero me sorprende que después de tantos años y con el considerable número de facultades de traducción e interpretación que hay en España, muchos de los responsables de contratación no sepan lo que es un intérprete o un traductor.

No voy a entrar en las diferencias entre intérpretes y traductores, no es el momento y no viene al caso.

Sin embargo, hoy he leído un anuncio en el que se piden intérpretes y ya no me he podido contener. No conozco los detalles de la oferta, de hecho, es posible que esté bien y solo sea un problema de redacción de la misma, pero es que la oferta es cuando menos un reflejo de la falta de información que aún existe sobre la profesión. Os dejo un par de ejemplos para que podáis opinar.

"[...] si resides en esa zona y se te dan bien los idiomas no te puedes perder esta oportunidad."


Lo primero que pensé fue que querían animar a la gente. Luego te pones a leer el resto de la oferta y básicamente piden profesionales que puedan interpretar en consecutiva en juicios y gente que sepa realizar traducciones de temática jurídica. No se menciona en ningún momento el título de traductor o intérprete jurado, ni la titulación universitaria, ni siquiera el graduado escolar.


"[...] Si tienes disponibilidad horaria y titulación académica oficial de alguno de los idiomas mencionados[...]"



Una titulación académica es mejor que nada, pero me sigue pareciendo un requisito escaso. Pero pocas líneas después me encontré con esto:

"Y si no tienes titulación pero hablas alguno de esos idiomas a nivel nativo, también puedes inscribirte."

Repito, no conozco los datos de la oferta en sí, por eso no puedo comentar sobre si es una buena oportunidad o no. Es el anuncio lo que ha me ha sorprendido. No piden nada, basta con hablar el idioma o ser nativo. Si lo comparas con los requisitos de los intérpretes judiciales de otros países, incluso con la calidad que ofrecían en España hace unos años, es realmente una mala señal.

Parece mentira que a pesar de la cantidad de personas que se graduan al año de TeI, sigamos tan escondidos. No sé si será fallo nuestro o no, pero no viene mal recordar que ofrecer una buena calidad en interpretación y en traducción lleva años de formación, trabajo, esfuerzo y sí, un muy buen dominio de los idiomas de trabajo.