jueves, 16 de febrero de 2012

¿La pastilla roja o la azul?

Lo reconozco, me encantó la primera película de Matrix, solo que entonces no sabía que iba a recordar una de sus frases continuamente en el trabajo. A ver, cuando se estrenó yo acaba de licenciarme, mi experiencia práctica en la profesión era nula y no tenía ni idea de la de veces que iba a soñar con ser Trinity o Neo para poder decir:
- Un momento, necesito un curso para pilotar helicópteros.....[5 minutos de espera].... Ya sé pilotar, vamos.

Me quejo mucho de la falta de material cuando preparo interpretaciones, pero es que a veces cuando tengo el material me enfrento a un nuevo problema: el tema que el cliente aseguraba que era fácil, divulgativo, ya sabéis, "general", es tan técnico que asusta.

Llevo una semana estudiando como no he estudiado ni en la carrera, sueño con el tema (y no va precisamente de unicornios y pastelitos). La importancia de la investigación antes de meterse en cabina es fundamental y no paro de decirlo en clase a mis sufridos alumnos. Desde luego, hacer este trabajo sin estudiar es garantía de mala calidad y en algunos casos, solo puede augurar una jornada de sufrimiento (para el intérprete y los asistentes).

Si el tema es algo que más o menos te suena, que ya has hecho o que no se aleja mucho de tus especialidades, pues es cuestión de dedicarle unas horas o un par de días. Hay temas muy interesantes, que te llenan de datos curiosos para que luego ganes al trivial o tortures a las amistades. Lo preparas, haces un glosario y te presentas a la interpretación con la seguridad de que pararas todas las balas (y sin despeinarte)

Cuando estás seguro del tema, puedes con todo

Si te confías y no preparas bien la documentación porque el tema no te parece tan complicado (por lo antes mencionado), lo más probable es que te enfrentes a algún momento de duda. Siempre hay sorpresas en las conferencias y nuestro trabajo es ir preparados para todo. Si nos confiamos, puede que acabemos parando las balas pero con mayores dificultades (y mucho más esfuerzo)

Menos preparación = más estrés en cabina 

Cuando el tema es muy complejo y no tiene nada que ver con lo que sueles hacer, ya sabes que te toca estudiar y estudiar hasta que logres comprenderlo. No te conviertes en un experto en dos semanas (desde luego no pilotas aviones, ni operas a nadie) pero te defiendes y esas horas de trabajo pueden ser útiles para abrir nuevas puertas profesionales. En traducción uno puede especializarse más, en interpretación es más complicado hacerlo (si quieres comer caliente todos los meses).

Algunos temas suponen muchas horas de trabajo y tenemos que pensarlo bien antes de aceptar los proyectos. En traducción es frecuente que uno pida ver el texto o parte del mismo antes de aceptar el encargo. Defiendo hacer lo mismo en interpretación. Generalmente, cuando te llaman te preguntan la disponibilidad para un día concreto, luego se habla de horas, tarifas y finalmente preguntas: ¿el tema?
Muchas veces me responden: es un tema general, médico pero con entenderse les basta.
Y no logras ver el programa de la jornada hasta que no has aceptado el proyecto. Esto puede ser un error, porque no sabemos qué estamos aceptando y si hay tiempo pues podemos estudiar pero en ocasiones te llaman para trabajar dentro una hora o de 12 horas. Ir a ciegas es absurdo y afecta a la calidad final del trabajo. Es un poco como sentarse a decidir si quiero la pastilla roja o la azul sin saber qué va a ser de mí después.


En mi caso, me meto en estos líos solo cuando sé que tengo tiempo para estudiar y que mi compañera/o de cabina curra tanto como yo. Ahora mismo, me alegro mucho de trabajar con una intérprete fantástica, con la que preparo un glosario interminable y comparto bromas y técnicas de relajación.

jueves, 9 de febrero de 2012

Love your brand

Esta entrada ha surgido a raíz de varias cosas: esta semana se celebró otra cena #tratuimad, con gran éxito de asistencia y me hicieron entrega de una de las chapas de MeowTrad (su página en Facebook: MeowTrad) y hoy he ido a desayunar con una dentista que es autónoma. Ha visto los cupcakes con mini cepillos de dientes y ha caído rendida porque son perfectos para tener en la consulta. Te promocionas, alegras la tarde a los que esperan y encima te aseguras de que tengan nuevas caries (para que la relación comercial no decaiga).

Bromas aparte, este es un tema del que cada vez se habla más, no hace mucho decían que el cv tradicional en papel había muerto, que tu blog es tu cv, que las redes sociales nos permiten ser visibles y que gracias al networking podemos hacer contactos y así conseguir acceder a nuevas oportunidades. Eso ha quedado claro, se comenta en todas las conferencias y charlas sobre el sector, es un secreto a voces y no dudamos de que es cierto (en gran medida). Si nadie sabe que existes, difícilmente te van a recomendar. Hasta ahí no hay nada nuevo. Pero otra gran frase que se cita en estos seminarios es: "Esperar que con estar en las redes sociales ya está todo hecho es como pensar que con ir a la discoteca ya has ligado".

Y ahí entra en juego el concepto de marca. Somos autónomos, nuestra propia empresa y sabemos qué tipos de servicios podemos y queremos ofrecer (o al menos deberíamos saberlo). Si tenemos eso claro lo siguiente es trabajar la presentación que vamos a hacer de esa oferta.
Me han llamado la atención por lo poco clara que queda mi marca en la red. Un comentario acertado y estoy estudiando el tema para ver qué puedo y quiero mejorar al respecto. Para empezar he seguido el consejo que se da cuando se habla de redes sociales: primero hay que mirar, investigar y aprender.

Así que estoy en esa fase. He visto que hay compañeros que han creado marca y la venden de forma comercial. Las marcas generan confianza, dan la imagen de seriedad y profesionalidad. No todas las marcas cumplen lo que ofrecen pero aún así todos nos fiamos de ellas. Cuando viajamos, los primeros días tendemos a comprar productos de marcas que conocemos antes de lanzarnos a la aventura de descubrir cosas nuevas y no es por miedo, es que es más rápido y cómodo elegir las cosas que nos suenan.

En esta fase de aprendizaje he empezado fijándome en los logos y los distintos modos de promocionarse de otros compañeros.


Algunos ejemplos:
- Pegatina de Localización y Testeo con Curri (entregado en una conferencia en Barcelona)
- Postal Rainy London (entregado en un curso de formación especializado)
- Chapa MeowTrad (entregada en #tratuimad)
- Tarjeta de este blog.

La mayor parte de los blogs ahora tienen página en Facebook, algunos también cuenta en Tumblr, hay camisetas de agencias, autónomos y sobre si traducimos o no en pijama. Las geniales traductoras que hay detrás de MeowTrad y Rainy London nos llevan ventaja. Ambas tienen una cuenta en Twitter más personal y otra profesional (@meowtrad y @rainylondon). MeowTrad tiene libretas y chapas con su logo, mientras que Rainy London tiene todo tipo de artículos de promoción, incluyendo unas tazas preciosas. De hecho, publicó un concurso en su blog en el que pedía anécdotas curiosas de trabajo y el ganador ha recibido una de estas tazas.



Está claro que el producto debe ser bueno, porque la publicidad no puede hacer milagros. Sin embargo, si ya sabemos que podemos ofrecer un buen servicio de traducción y/o interpretación, no perdemos nada por hacer un poco de marketing, porque este tipo de acciones no requieren una inversión considerable y si repartimos las postales, pegatinas y chapas en los sitios adecuados, podemos aumentar nuestra visibilidad en un mercado que cada vez valora más la individualidad.


Un imán de cocina con nuestra marca no nos librará de la lucha por las tarifas, ni de tener que pedir tres veces que nos envíen la documentación de la conferencia, pero puede ser útil.


¿Qué opináis? ¿Cuál es vuestra estrategia de marketing?

martes, 7 de febrero de 2012

Una intérprete al otro lado del espejo

Creo que ya comenté en una de las primeras entradas que me encanta el libro de Los tres mosqueteros pero no sé si he dicho que el libro que más me gustó de niña fue el de Alicia en el país de las maravillas. Hoy me he acordado de ese libro  porque una compañera de cabina me comentó hace poco que a menudo esta profesión te ofrece la posibilidad de ser Alicia durante unas horas para que atravieses el espejo (al entrar en la cabina), salgas de tu vida cotidiana  y pases de puntillas a otros mundos a los que, de lo contrario, no tendrías acceso.


Hace unos meses una lectora del blog me dijo en un correo que daba la impresión de que solo hago interpretaciones divertidas y de temas amenos. Me temo que no es así, hago un poco de todo, aunque tengo la enorme suerte de poder trabajar con algunos clientes fantásticos que me permiten no solo ver exposiciones sino que además me ofrecen la opción de descubrir todos los detalles, la historia detrás de cada cuadro, cada fotografía, cada instalación. He podido ver cómo se organiza una entrega de premios desde detrás del telón o como se hacen las entrevistas en las suites de los hoteles más caros de esta ciudad. He vivido la magia de la radio y el mar de cables que requiere la televisión. He paseado por los pasillos de Telecinco (sí, esos por los que Jorge Javier persigue a las tertulianas indignadas) y he tenido la oportunidad de sentarme a hablar con gente a la que admiro. Y no es solo eso, esta profesión, de la que me declaro fan, me ha regalado momentos únicos, como poder sentarme en un descanso a hablar del Corazón de las tinieblas y las hermanas Brontë con Siri Hustvedt  o caminar con Ron Galella por la Gran Vía.
Durante unas horas me deja ver otros mundos, muy diferentes al mío y aprendo continuamente cosas nuevas. No todas son interesantes pero me enriquecen (y mejoran mis opciones de ganar al trivial).

No todo es de color de rosa en este trabajo, apenas se habla de las horas de conferencias aburridas, de los ponentes que hablan durante cuarenta minutos sin decir nada o los que dicen tanto que  no hay forma de seguirles. Hay días pesados, días menos estelares y como en todo trabajo, hay días frustrantes. Pero si lleno el blog de esas cosas acabaría deprimida y vosotros hartos.

Lo que más me gusta del trabajo es la gente con la que interactúas. La traducción me resulta más solitaria, la interpretación es social. Desde personas de protocolo, organizadores y directores de prensa, hasta entrevistadores, fotógrafos, técnicos de sonido y ponentes. Cualquier trabajo puede tener algo curioso, el factor sorpresa que hace que ninguna jornada sea igual a otra. El trabajo en equipo en cabina es lo mejor de todo. Nada como reír con tu compañero porque hay dos ponentes que están a punto de llegar a las manos antes del descanso para el café o esas miradas extrañadas cuando al presentador le da por contar chistes. Cada proyecto tiene su magia, sus bromas, su truco. Mientras estás ahí es como si el mundo real desapareciese (porque tienes que concentrarte solo en lo que pasa en esa sala).

A veces lo veo muy claro, como una jornada en el que un ponente decidió sortear una botella de una deliciosa bebida espirituosa y otro daba las gracias al Real Madrid por ganar el último partido (y el técnico de sonido asentía), ese día la realidad nos sorprendió en la cabina, porque las noticias internacionales se colaban por el Twitter. Pero mientras estoy al otro lado no quiero saber nada, ya tendré que leer la actualidad al regresar a casa (porque mañana será tema de conversación en la siguiente interpretación)